Una estancia bajo el signo del placer en Languedoc-Rosellón

Una estancia bajo el signo del placer en Languedoc-Rosellón

Venir a la región de Languedoc-Rosellón es descubrir los múltiples encantos de una de las regiones más turísticas de Francia. Su litoral conservado, sus paisajes ondulados, incluso montañosos, son algunas de la razones para descubrir el Languedoc-Rosellón, tierra de todos los placeres.

Desde 1979, Brigitte y Richard Solignac dirigen el INTER-HOTEL le Neptune, un hotel de 3 estrellas situado sobre el litoral del Languedoc en la ciudad balnearia de Carnon, cerca de Montpellier. Si esta pareja de hoteleros, originaria de la región, ha permanecido fiel al Languedoc es por su ubicación "próxima a Italia y España, cerca del mar y el campo", pero sobre todo por "sus horas de sol y su clima" que condicionan un estilo de vida indudablemente emblemático de esta región mediterránea. ¡El destino ideal para un fin de semana hedonista!

"En Languedoc-Rosellón encontramos tradiciones que permanecen en la actualidad ancladas en las costumbres populares gracias a una artesanía bien conservada, pero a su vez gracias a los numerosos puertos de pesca, como Sète, que son testigos de los tiempos pasados, en los que la actividad del mar era preponderante", nos desvelan Brigitte y Richard Solignac.


Una estancia en la costa del Languedoc

Disfrute de su estancia en la región para descubrir su litoral de lagunas que forman largas extensiones de arena rodeados de numerosos estanques. Mágico y cautivador… A pesar de su posición de primer departamento de la región, Hérault ha sabido conservar sus costas, cuya dos terceras partes se encuentran aún hoy en estado salvaje. Situada entre Frontignan y Vic-La-Gardiole, la playa des Aresquiers ha sido declarada "Reserva natural" por la riqueza de su ecosistema. La fuerza de los vientos hace de ella un centro muy reconocido para los deportes náuticos, especialmente el kitesurf y el windsurf.

Después, diríjase al Cap d'Agde, célebre balneario de la costa. Los amantes del submarinismo estarán encantados de descubrir el "spot des Grandes Tables". Se trata de las mayores fosas submarinas de la región. El paraje es espectacular y agrupa una fauna y flora muy diversificadas. La estación es también conocida por albergar el mayor centro naturista de Europa.

Dejamos la costa un instante para dirigirnos a Béziers, cerca de Villeneuve-les-Béziers, para descubrir el emplazamiento de las 9 esclusas de Fonserannes, en el canal del Mediodía… Un paseo que hará las delicias de grandes y pequeños. Continúe a continuación en dirección a Perpiñán, situada a sólo unos kilómetros de Saleilles. Declarada "Ciudad de arte e historia", Perpiñán cuenta con una gran riqueza patrimonial e histórica, como el Palacio de los Reyes de Mallorca, la Catedral, el Campo Santo…

Enseguida llegará a Canet-en-Roussillon, una estación balnearia cuyas montañas circundantes le recuerdan la proximidad de la cordillera pirenaica. Por último, ponemos dirección a Le Boulou, última etapa de su estancia en el litoral del Languedoc y última ciudad antes de llegar a España.


Un arraigado patrimonio mediterráneo

Durante su estancia en la región de Languedoc-Rosellón se sorprenderá por la diversidad de los paisajes; a pesar de que la garriga es el tipo de vegetación más común y el más emblemático de esta región mediterránea. Podrá descubrirlo cuando visite el interior de la región de Montpellier, a lo largo de las afiladas gargantas del departamento de Hérault que le invitan a dar hermosos paseos, así como el municipio de Saint-Guilhem-le-Désert, uno de los "pueblos más hermosos de Francia" y el Puente del Diablo, legendario puente famoso por ser el puente romano más antiguo de Francia.

Organice su estancia para participar en una de las numerosas fiestas votivas (de los pueblos) que jalonan la estación estival. Mauguio, Saint-Jean-de-Védas, Sommières, Fourques y también Aigues-Mortes son algunas de las ciudades y pueblos que le harán descubrir el ambiente festivo de estos eventos "taurinos", que guardan similitudes con la vecina región de la Camargue, así como con España, cuya influencia multisecular no ha dejado de marcar el destino de la región. Aquí, cada pueblo se enorgullece de tener su propia fiesta: durante algunos días, podrá compartir y apreciar los placeres de los abrivados, bandidos, toros en piscina y otros encierros... ¡Y como vínculo común, la alegría y el buen humor!

Pero la más emblemática de todas estas fiestas es sin duda la Feria de Nîmes que ha adquirido, con el transcurso de los años, un reconocimiento internacional y que incendia la ciudad con sus corridas de toros. Durante su parada en la ciudad, no olvide visitar sus numerosos restos romanos: su anfiteatro, que ocupa el ayuntamiento del municipio, a lo largo del año, con festivales, conciertos y otros espectáculos de luces y sonido; su magnífico jardín de la Fontaine, que data del siglo XVII y es un verdadero pulmón verde en el centro de la ciudad. El Puente del Gard, a unos 50 kilómetros de Nîmes, sirve de testigo: es el último vestigio de una red de acueductos romanos que se extiende hasta Nîmes.

En Montpellier, le sorprenderá el dinamismo de la ciudad, en la que las construcciones modernas se codean con los barrios históricos de Ecusson. "Es una ciudad de estudiantes de ambiente festivo, en la que tienen lugar numerosos conciertos y festivales a lo largo de todo el año". Como afirman Brigitte y Richard Solignac, "Aquí se vive muy bien, es una ciudad que mira hacia el futuro". Consciente de los retos turísticos, Montpellier se equipa con infraestructuras de ocio, entre otras con la creación de la zona "lúdico comercial" de Odysséum que reúne una bolera, un karting, una pista de patinaje y un inmenso acuario.


La puerta del País Cátaro

Seguimos nuestro camino por el interior del Languedoc para disfrutar de los originales paisajes de las Cevenas, aún hoy fuertemente ancladas en las tradiciones locales. Esta es la tierra de los helechos y los pinos, pero también de las castañas, que en otoño se degustan en un rincón del fuego de las cabañas.

En el departamento de Aude, no podrá perderse la ciudad medieval de Carcassonne cuyas fortificaciones se elevan anunciando al visitante el esplendor de un tiempo pasado. Puerta del País Cátaro, encontrará numerosos museos que le presentan la historia de la Edad Media y los caballeros. Por último, Quillan, merece también una visita, su castillo es uno de los escasos casos de arquitectura militar de los siglos XIV y XV. Arquitectura, gastronomía y tradiciones forman un amalgama cultural que realza las múltiples influencias de este territorio abierto hacia el mar...

El corazón del Languedoc-Rosellón se mece entre España y el Mediterráneo... Según Richard Solignac, "¡Una estancia bien merece un discurso!". ¡Así que, no tarde!

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