Bretaña: la región de todos los turismos

Bretaña: la región de todos los turismos

Desde 1998, Christophe Froger dirige el INTER-HOTEL La Chaussairie, un establecimiento de 3 estrellas en Rennes (Bretaña). Como él mismo indica: "Siempre he vivido en Rennes, nunca he salido de aquí". Por tanto, es lógico que decidiera ubicar su hotel en la ciudad donde creció. Gran amante de su región, también admira la riqueza y belleza de las otras regiones de Francia.

De Bretaña afirma sin rodeos que le gusta sobre todo "el clima", y añade: "reflexionando seriamente, la tranquilidad, la calidad de vida, la amabilidad de la gente y, sobre todo, poder vivir al margen del estrés de las grandes ciudades". Del norte al sur de Bretaña podrá deleitarse con una gran variedad de paisajes. En el interior podrá descubrir las leyendas y tradiciones.

En el litoral de la Mancha o del Atlántico, las magníficas vistas al pie de los acantilados no le dejarán indiferente. Desde la Costa Esmeralda o la de Granito Rosa al golfo de Morbihan, déjese llevar a través de la hermosa Bretaña, y saboréela en cada estancia.


Una estancia urbana y cultural

Una estancia urbana y cultural

Iniciemos nuestra visita por Rennes, ciudad universitaria con un rico patrimonio: el Palacio de Saint Georges, la Opera, el Parlamento o el Palais du Commerce son sólo algunos de los monumentos de esta ciudad. Deambulando por el barrio peatonal, podrá contemplar las casas con entramados de madera que otorgan un encanto adicional a las pintorescas callejuelas. No se pierda los jardines de Thabor, en la zona este de la ciudad, considerados unos de "los más hermosos de Francia", son una verdadera oda a la naturaleza.

Adéntrese en las afueras de Rennes y haga una parada en Vezin-Le-Coquet, ubicada en Ille y Vilaine, donde podrá realizar innumerables actividades culturales. Muy cerca se encuentra también, Chartres-de-Bretagne, donde se pueden visitar los antiguos hornos de cal y los restos del castillo de Fontenay.

Al noreste de Rennes se sitúa Fougères, allí podrá visitar el castillo medieval y el Museo-Taller de la Relojería que, mediante una magnífica colección de 200 piezas, relata la evolución de la medida del tiempo. Alargue su estancia en Saint-Brice-en-Coglès, catalogada como "Ville Etape" desde 2004.


Una estancia romántica en Bretaña

Una estancia romántica en Bretaña

A Christophe Froger le gusta precisar que "Rennes se encuentra a tan sólo 45 minutos en coche de ciudades turísticas como Saint-Malo, Dinan, Dinard o incluso Cancale. Se las suelo recomendar con frecuencia a mis clientes".

Descubra la Costa Esmeralda en la ineludible Dinard, centro termal, muy cerca de Côtes d’Armor y Saint-Malo. Dinard es conocida por sus hermosas playas, sus espléndidos edificios o el festival de cine británico que se celebra en otoño.

Después de visitar Dinard, puede pasar por Dinan, una magnífica ciudad fortificada. Las murallas y el castillo que antaño protegían la ciudad le sorprenderán. No muy lejos podrá descubrir Saint-Malo, "la ciudad corsaria", ciudad destacada del norte de Bretaña conocida por sus murallas, sus dos famosos corsarios, Surcouf y Duguay-Trouin, pero también por ser una de las ciudades balneario bretonas de las más visitadas.

Su periplo por Bretaña le llevará hasta Lamballe, que ha sabido desarrollar su patrimonio gracias a una importante actividad artesanal, como explica el Museo de Artes y Tradiciones Populares. Su estancia adoptará un halo de romanticismo junto al mar. Paimpol, cercana a Saint-Brieuc y a sus playas salvajes, es uno de los principales puertos pesqueros y deportivos de la Mancha. Guingamp, otra ciudad del departamento de Côtes d’Armor, es muy conocida por los amantes del fútbol. También es la capital de la danza tradicional bretona. No muy lejos podrá contemplar la costa de Granito Rosa, y sus vistas que dejan sin aliento. Un lugar ideal para pasar una estancia romántica en la costa bretona.


Estancias de bienestar en Bretaña

Situada a orillas del Atlántico Bénodet es un balneario catalogado. Venga a relajarse aprovechando el centro de talasoterapia, las "Thermes Marins de Bénodet", paseando a lo largo de su puerto deportivo o respirando el aire fresco del mar en una de sus numerosas playas.

Siguiendo la costa de Finisterre, no puede perderse Douarnenez y su gran puerto de pesca de sardinas. Embárquese en un paseo por el mar y descubra la Isla Tristan, ubicada a 50 metros de la ciudad. Escápese a la bahía de Morlaix, a Carantec, un pequeño balneario ubicado en un macizo de granito.

Prolongue su escapada hasta la punta de Finisterre, donde se encuentra Brest, una ciudad que cuenta con un patrimonio religioso, civil y militar muy rico. No pierda las oportunidades de navegar por el mar, pues podrá descubrir las islas de Ouessant y Molène, rodeadas de numerosos arrecifes y corrientes. La naturaleza es más salvaje en estos lugares. Si no es muy aficionado a los barcos, puede optar por recorrer el centro Océanopolis, un inmenso parque de atracciones (con un acuario), dedicado a los océanos del mundo. En la bahía de Morlaix, el balneario de Carantec le seducirá por su microclima, sus playas de arena y la infinidad de actividades que propone (deportes náuticos, tenis, golf…).

Cuenta también con un vasto legado natural e histórico (un castillo, un faro, islas cercanas, etc.) Roscoff, famosa por sus travesías más allá de la Mancha, es una coqueta ciudad portuaria de Finisterre. Roscoff, incluida en la zona de protección especial "Natura 2000", brinda una increíble variedad de fauna y flora. En Quimperlé, deténgase a conocer la Maison des Archers y la Halle à la Décoration.


Morbihan y sus menhires

Morbihan y sus menhires

A tan sólo unos kilómetros Quimperlé se topará con Morbihan. La ciudad, conocida por su festival intercéltico, pero también por sus numerosos lugares para visitar, como la Tour David, el museo submarino o La Thalassa, un antiguo barco científico donde se puede descubrir actualmente la oceanología, le recibe con orgullo. Salga a explorar Carnac y sus famosos menhires. Carnac, mundialmente conocida por sus yacimientos megalíticos, sus dólmenes y otros túmulos, es una ciudad celta que representa la imagen de Bretaña que todos tenemos en mente.

Prosiguiendo con su viaje por Morbihan, podrá detenerse en Auray, catalogada "Ciudad de Arte e Historia". Culmine su ruta bretona en Vannes, ubicada en el golfo de Morbihan, donde tendrá la ocasión de descubrir sus múltiples edificios paseando por las murallas. No olvide pasar por Pontivy, a unos pocos kilómetros de Vannes, donde podrá visitar sus 18 monumentos históricos, como el Castillo de Rohan.


Bretaña y la gastronomía

Bretaña y la gastronomía

"La gastronomía bretona no sería la misma sin su marisco, que podrá degustar en Saint-Malo o Cancal, y las crepes. Hay muy buenas creperías en Rennes". Bretaña cuenta con infinidad de especialidades y productos regionales. Un ejemplo son las vieiras de Saint-Brieuc, la cebolla "rosé de Roscoff", el melón de Rennes, los canónigos de Nantes, la mantequilla salada o la sal de Guérande. La gastronomía bretona deleita a los más epicúreos con sus famosas crepes o "galettes" bretonas, su kouign amann, sus galletas ("palets") o el far bretón, la sidra o el marisco (como el bogavante bretón, las ostras y los mejillones).

Bretaña, al igual que su imagen, presenta una gran diversidad de actividades y lugares por descubrir. En cuanto al clima, es muy cambiante y el buen tiempo reina a menudo sobre la lluvia.

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