Aquitania, una región con múltiples facetas

Julie Vallet, gerente desde 1999 del INTER-HOTEL L’Orangerie du Château des Reynats, establecimiento de 3 estrellas, presenta orgullosa su región. Procedente de Piégut-Pluviers, en el Périgord, esta simpática gerente, amante de su trabajo, disfruta mostrando a sus clientes el patrimonio rico y variado de Aquitania.

Entre mar y montaña, Aquitania le brinda una amplia variedad de escenarios con toques regionales. A lo largo del litoral oceánico, la belleza de las Landas y del País Vasco le embelesará. Déjese atrapar por esta región, muy conocida también por el vino, la gastronomía, sus cuevas y su buen vivir. "Me gusta la naturaleza variada de la región: los viñedos, las zonas calcáreas, los lagos, los bosques. Pero también su riqueza cultural con sus castillos, sus monumentos prehistóricos. Es una región donde da gusto vivir todo el año. La gente es muy sencilla. Le encanta la gastronomía, el buen vino, disfrutar de los pequeños placeres de la vida".


Escala en la Gironda

Inicie la visita de Aquitania por Burdeos, su "capital", enclavada en el viñedo de grandes vinos más extenso del mundo. El río Garona atraviesa la ciudad, cuyo Puerto de la Luna recibe a los barcos de crucero y donde cada barrio cuenta una historia. Burdeos dispone de numerosos monumentos que visitar y lugares por descubrir, con un rico patrimonio.

A tan sólo unos minutos de Burdeos, podrá disfrutar de Mérignac y su patrimonio arquitectónico, como la iglesia de Saint-Vincent, la maison carrée de Arlac o el Castillo de Bourran.

Cerca de Burdeos también se encuentra Gradignan, donde podrá descubrir al antepasado del teléfono, el telégrafo óptico del cura Chappe, cuyo principio residía en trasmitir señales ópticas mediante repetidores situados en los puntos más altos. Si se queda por los alrededores de Burdeos, aproveche para dar una vuelta por Tresses, una ciudad de Gironda con numerosos atractivos y bien rodeada por los castillos de Biré, Fontenille, Lisennes, Palot, de la Séguinie y de Senailhac.


Una escapada a los "Périgord"

"Me gusta ir al lago de Saint-Estèphe. Es pequeño pero tranquilo, y tiene una zona de juegos para los niños." Ubicado en el Périgord verde (al norte de Aquitania), este lugar es una zona natural protegida. El INTER-HOTEL L’Orangerie du Château, por su parte, está situado en Chancelade, a las afueras de Périgueux: "El hotel está situado en el centro del Périgord y de Dordoña, a menos de una hora de los lugares turísticos".

Si visita Périgueux podrá descubrir el Périgord "blanco" (denominado así por el suelo calcáreo que caracteriza a la región). No se pierda la Catedral de Saint-Front, Patrimonio Mundial de la Humanidad. "El museo galorromano de Périgueux es uno de mis lugares favoritos. Fue creado en 2003 por Jean Nouvel. Es todo de cristal". Los mercados de coloridos sabores del Périgord, en las plazas del centro de la ciudad medieval, son de visita obligada. "Una de las especialidades locales es la tosta de foie gras natural de pato cocinado con champiñones".

Prosiga su visita pasando por el Périgord "púrpura" (apelación que evoca el color del vino) donde se encuentran Bergerac y sus famosos viñedos. "Un vino famoso es el del Domaine de l’Ancienne Cure, de Bergerac. Esta bodega es muy conocida." Bergerac, una espléndida ciudad con un magnífico casco histórico, su puerto y su antiguo puente sobre el Dordoña, enamorará a los amantes de las piedras bonitas y la naturaleza. Podrá visitar, muy cerca de allí, las grutas de Maxange, con impresionantes cristalizaciones, denominadas "excéntricas", que las convierten en un lugar único.

Descubra en Terrasson-Lavilledieu, cerca de Brive-la-Gaillarde, en el Périgord negro (nombre procedente, entre otras cosas, del color de las trufas), los Jardins de l'Imaginaire ubicados frente a la antigua ciudad, una alegoría de la historia de la humanidad a través de diferentes jardines.


Arcachon y la Duna de Pyla

Arcachon, ciudad ubicada sobre la bahía homónima, es famosa por sus playas y granjas de ostras. Aproveche esta escapada para respirar el aire del mar y relajarse. No se olvide de visitar la Île aux Oiseaux y de ascender la reputada Duna de Pyla, cuya vista, desde la cumbre, le dejará un recuerdo inolvidable.


En ruta hacia el País Vasco francés...

Aléjese un poco de la costa y descubra Pau, capital de Béarn, cuyo Museo de Bellas Artes, ubicado en un edificio de la década de 1930, alberga numerosas obras de arte. No se pierda el castillo y disfrute de las zonas verdes, donde podrá pasear o descansar.

No muy lejos de Pau podrá visitar Lescar, Orthez o Serres-Castet, ciudades medievales de Béarn. En Dax, podrá descubrir los beneficios del termalismo, la cultura local, los museos o la catedral de Notre-Dame, o en otra línea, divertirse en las famosas fiestas de Dax (sobre el 15 de agosto): con carreras landesas y ferias, animaciones musicales y deportivas.

A unos 15 km de distancia se encuentra Castets, donde le esperan magníficos paseos por el bosque o descensos en kayak del río Palue. La región de las Landas es particularmente apreciada por los amantes del surf y la natación. Si busca paz y tranquilidad, opte por el balneario de Ondres, pequeño y protegido.

Emprenda su camino hacia el País Vasco comenzando por la conocida Biarritz, que ofrece numerosas actividades (playas, surf, senderismo, visita del Rocher de la Vierge). Disfrute de una vista excepcional desde la explanada del Faro. En el centro de la ciudad, descubra los museos del Mar o del Chocolate (usted decide por cuál se decanta). Por último, Biarritz es también el lugar predilecto para los amantes del deporte y la talasoterapia.

Prosiga su viaje por el País Vasco haciendo una parada en Bayona, no muy lejos de la frontera española. Esta ciudad, la "capital" del País Vasco francés, es conocida por su variada gastronomía y es de visita obligada. Sumérjase de lleno en las fiestas de la ciudad entre corridas de toros, festivales y música. Deguste sin moderación su famoso jamón, al que da nombre.

Aquitania es sinónimo de diversidad tanto por el carácter marcado de sus departamentos como por la variedad de actividades que propone. No podemos hablar de Aquitania sin mencionar su gastronomía, empezando por el ineludible foie gras, el confit o el magret de pato, el jamón de Bayona, el pescado... Todo regado por sus ilustres vinos.

Naturaleza, cultura o gastronomía, no importa lo que prefiera, Aquitania lo tiene todo.

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